Reseña: Destellos, de Jen Wang (traducido por Julia Osuna Aguilar)

Moon es todo lo que Christine no es: impulsiva, segura y creativa. A pesar de haber crecido en la misma comunidad chino-americana, no pueden ser más distintas, pero en cuanto Moon se muda al lado de su casa ambas se convierten en las mejores amigas, compartiendo su pasión por el K-Pop y pintándose las uñas cuando sus padres no miran. Un día, Moon le cuenta a Christine su secreto mejor guardado: en ocasiones tiene visiones, unos destellos en forma de ángeles que le susurran un mensaje desde las estrellas: la tierra no es realmente el lugar al que pertenece. Sin embargo, las visiones de Moon tienen un origen más terrenal de lo que cabría pensar, y de repente es ingresada en el hospital para una intervención quirúrgica de urgencia. ¿Podrá realmente ser Christine la amiga que Moon necesita ahora que todo se viene abajo? Jen Wang viaja a la infancia para crear una entrañable historia de amistad verdadera, una amistad que supera todas las dificultades imaginables y se convierte en pura emoción y esperanza.

 

 

Destellos es una novela gráfica con tintes biográficos muy tierna y conmovedora. Explora de una forma sensible y a la vez dura cómo se forja una amistad que pasa por cosas buenas como malas; esta es la historia de amistad entre dos amigas. Sin embargo, existen otros temas importantes: vivir en una comunidad y que la gente espere que seas de cierta forma, aparentar quien tú no eres por querer encajar y la vida tan dura que ha llevado Moon. 

 

    Las protagonistas son Moon y Christine. Viven en la misma comunidad chino-america, pero no pueden más diferentes. Mientras la primera es extrovertida, carismática y segura de ella misma, Christine es muy insegura y siempre está esforzándose en ser perfecta. Los demás personajes no son complementarios, sino que también están bien desarrollados, haciendo que la historia sea más realista y que podamos identificarnos con los personajes.

 

    Aunque en la historia transcurren sucesos cotidianos, la autora consigue que se respire una fantasía propia de la imaginación más pura, capaz de transportar a quién lo lea a su infancia. Resulta fresca y ligera, perfecta para leer una tarde y que te acompañe durante toda la vida. Tiene sus momentos dulces, alguna que otra sonrisa te sacará y también te hará llorar, porque esta novela gráfica es de las que no dejan indiferente a nadie. 

 

     Por último, en cuanto a la traducción, me ha encantado la forma de traducir y adaptar tantas ideas en un espacio tan determinado, permitiendo que les lectores de hablan española puedan disfrutar de esta fantástica historia. 

      

    En resumen, Destellos es una novela gráfica para todas las edades, llena de fantasía cotidiana e imaginación pura. El corazón calentito está cien por cien asegurado.


 

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